María
58 años — Texas
Llevaba como 6 años tomando la pastilla del azúcar todos los días. Todos los días, sin falta. Y mi azúcar seguía en 240, 260... el médico me decía “hay que controlar la dieta” y yo comía avena, ensalada, nada de tortillas — y nada. Me sentía como fantasma, siempre cansada, con ese hormigueo en los pies que no me dejaba dormir. Ya había aceptado que así iba a ser mi vida.
Una sobrina me mandó un video sobre un descubrimiento natural que una doctora había encontrado — algo que actuaba directo en el páncreas. La verdad no quería ni ver. Ya había probado tanto... canela, chía, no sé cuántas cosas. Pero algo me dijo que lo viera. Lo vi tres veces seguidas esa noche.
A las tres semanas mi medidor me marcó 118. Yo pensé que estaba malo el aparato, lo volví a checar — 118. Lloré sola en mi cuarto como niña chiquita. Hacía años que no veía ese número. La sed se me quitó casi de inmediato, el hormigueo bajó muchísimo. Y lo mejor — me levanté una mañana y me di cuenta que había dormido toda la noche. Todita. Sin levantarme ni una vez.